photo Filosofiacutea del Video Social 17_zpsqjevcaq4.jpgImagino que usted lo llama de ese modo (“videíto”, quiero decir) porque sospecha que con el tiempo le tomará cariño. Solemos ligar los diminutivos a valores de dominante emocional: corazoncito, bebito, noviecita…, eso es cierto, pero en esta entrevista, donde además tercian intereses comerciales, el sufijo “ito” pareciera depreciar el significado de lo que realizo… No, no soy malpensado, ¿acaso la he dejado en evidencia?

Si yo fuera una persona desconfiada, supondría que machaca con el asunto del “videíto” porque oculta alguna intención ¿A qué me refiero exactamente? A que usted recalca el diminutivo con el propósito de influir en el precio. Quizá piense que si reduce la naturaleza del término (”videíto”, quiero decir) la cifra que anotaré en el presupuesto sufrirá el mismo efecto. Pero no se preocupe, ya le he dicho que no tiendo a pensar mal, y menos aún de quien apenas conozco. Tal vez me desconcertara un poco la inflexión de su voz al pronunciar “videííí…to”, mientras fruncía la nariz y alzaba los hombros, ¿es usted extranjera…?

Retomemos el tema. Sucede que el “videíto” que aún no hemos diagramado, pero persiste en saber cuánto le va a costar, dista mucho del “videazo” que imaginé para usted… No, no se ría, es verdad. Ahora me pregunto cómo seguiremos adelante si barajamos conceptos tan opuestos.

Por el gesto de su rostro deduzco que mi comentario la ha molestado. ¡Ah! No se trata de lo dicho sino de lo escrito. Bueno, permítame la hoja, corregiré ese detalle en el presupuesto si la incomoda. Tanto insistió usted con lo del “videíto”, que en esta descripción de costos y servicios que acabo de imprimir opté por llamar “bodita” a la fiestita que está organizando. No, no es peyorativo, créame, ¡cómo va a pensar eso! Convencido de que “el cliente siempre tiene razón” no he querido contrariarla, sólo me propuse coincidir con su modelo válido de la realidad. No debiéramos darle demasiada importancia, ¿otro café?

Como suele decirse, miremos el lado positivo de todo esto. Si decidiera contratarme, quizá ambos descubriéramos algunas verdades: yo, que la fiesta que me ha anticipado como “muy íntima, sencilla y modesta” está muy lejos de esa descripción; usted, que aquello que durante toda la entrevista ha llamado “videíto” es en realidad un cuerpo misterioso, maravilloso y animado, capaz de recuperar emociones y devolverlas en forma de felicidad.

Ariel García
Realizador Audiovisual
Ariel García

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